Hoy os quería hablar de las personas que merecen la pena. De las personas que hacen que tu vida tenga sentido y que las lágrimas broten sobre tus mejillas y sean de alegría. Hoy os quería hablar de la suerte que tengo y de la que no siempre soy consciente. Os quería hablar de que las despedidas merecen la pena si estas vienen tras un encuentro inolvidable. Porque esto es algo que me he dado cuenta durante estas dos semanas pasadas. Vivir es dejar entrar y salir a personas en tu vida, aunque esto me cueste particularmente. Es que haya nombres que se te queden grabados en la mente aun siendo un desastre total recordando nombres. Es que haya palabras que tras ser pronunciadas hace más de tres, cuatro, cinco, siete años sigas recordando. Os quería hablar de personas que en su momento te enseñaron mucho y fueron grandes. Y que ahora lo siguen siendo aunque no estén. Y de las que hoy están, y lo son, GRANDES, y si algún día se van lo seguirán siendo. Hoy os quería hablar de aquellas personas que en su momento te conocían más que tu a ti misma. Y de las que hoy lo siguen haciendo. De compañeros de carcajadas, de enfados, de lágrimas, preocupaciones, miedos, vida. Hoy os quería hablar de que puedas recrear el gesto que hacía cuando se enfadó ese día en una playa de Sanxenxo el verano de 2003. Aunque ya no sepáis nada la una de la otra. Hoy os quería hablar de la primera vez que jugué al béisbol y de que aun me acuerdo del "batazo" que le di en la cabeza al chico que me gustaba. Y mis "perdónperdónperdónperdón" y su "¡COÑO QUE CORRAS!" y que tras esto hice carrera. Quería hablar de vivir aquellos momentos que en su día parecía que se te caía el mundo encima y que esa persona los compartiera contigo.
Hoy os quería hablar de compartir carcajadas de esas en las que se te va la vida en ella y te ríes con todo el cuerpo. Hoy os quería hablar de personas con las que tras dos semanas conectas profundamente y sabiendo que tras esto cada uno tirará para su ciudad desearías que vivierais en la misma. De encontrar a aquel chico que lleva una libreta de ideas consigo siempre al igual que tú. Y que alucinas con lo parecida que son vuestras formas de ver el mundo. Os quería hablar de ir a un campamento con 10años y volver en el bus sentada con la chica de la que te has hecho hiperamiga mientras ella comenta lo feliz que seremos de mayores porque seremos de la misma familia ya que yo estaba "enamorada" de su hermano y por tanto íbamos a ser cuñadas. Os quería hablar de perdernos la pista. Y de volvernos a encontrar sin saberlo y hacernos amigas. Y que pasados los años, en un viaje surja el tema de los campamentos de infancia. Y descubrir que aquella hiperamiga de la que nos acordábamos, y ambas habíamos perdido la pista y olvidado el nombre, éramos nosotras. Y FLIPAR EN COLORES Os quería hablar de la familia, de los amigos, de compañeros de viaje, de la dueña de la casa rural de Zarautz en la que nos alojamos en 2008. Sí, ya veis, la persona que menos esperas se cruza con tu vida y te dice una frase que te cala y que aun recuerdas en 2013. Y este año, cuando termine el curso, vendrá cargadito de despedidas de personas que merecen la pena. Pero es demasiado pronto para las lágrimas. Ahora toca construir los momentos por los que lloraremos entre sonrisas cuando tengamos que decir "hasta luego". Por suerte como decía Carrie "las personas entran y salen de nuestras vidas, pero es un consuelo saber que aquellas a las que amas siempre vivirán en tu corazón y si tienes suerte, a un vuelo de distancia"
Desde hace tiempo hay un tema recurrente en las conversaciones sobre moda: ¿Pitillos para hombre si o no?
Es algo de lo que siempre he tenido una opinión clara.
Tan válida como cualquier otra pero inamovible en cuanto a mi creencia.
Esta mañana tras toparme con eseste tuity leerme el artículo, he decidido exponer aquí mis impresiones por orden de prioridades:
1)Los pitillos solo son válidos si van unidos a un toque grunge.
(pitillos + camisa = ¡NO!)
(Solo puede haber excepción si es maxiGRANDE, de franela y cuadros de leñador)
El estilo grunge/matón o desenfadado/bohemio impregna carácter a la persona y se compensa con los pitillos. Si no estás en esa situación no lleves pitillos.
2)Estoy ABSOLUTAMENTE en contra del estilismo Ryan Gosling
De verdad que no sé qué le veis. No me gustó en El diario de Noa y me sigue sin gustar ahora. Y no me gusta cómo combina los pitillos.
3)Los pitillos son para los altos.
Si no es tu caso, lo siento;como decía en el artículo que he leído esta mañana: "Los altos no pueden usar zapatos muy finos ni caben en los aviones, los que son muy bajitos no deberían llevar pitillos. Cada uno tiene lo suyo en esta vida."
4)La regla es: OVERSIZE + pitillo.
Esta regla es tan importante como la primera(Parte de abajo estrecha con parte de arriba ancha)
En invierno y primavera se admiten con camisetas un poco menos oversize si las combináis con una bufanda muy larga o con pañuelos que abulten mucho y creen efecto recargado.
5)Chaqueta/Blazer más pitillo, no por favor.
6)No sin calcetines.
Los calcetines me encantan y es algo en lo que me fijo un montón. Y ahora que está de moda enseñarlos no os los quitéis. Y si me decís "es que estamos en verano" poneros alpargatas, en ese caso no debéis llevarlos. Pero mocasines, oxford, castellanos o cualquiera que lleve cordones van con calcetines.
7)Este estilismo no vale para todas las ocasiones.
(Debes tener más pantalones, en caso de que solo te puedas comprar unos, no te compres pitillos)
8)Hombres que saben combinar bien los pitillos: Orlando Weeks, Johnny Depp, Robert Pattinson y a veces Brad Pitt.
9)Si tienes una barba poblada y tatuajes, puedes.
Aunque en la vida real no tenga porqué ser verídico lo que aparenta y lo que es; la barba poblada transmite fuerza y carácter, y los tatuajes ese dejarte llevar por el camino del mal.
10)Pitillos vaqueros rotos, sí.
11)Los pitillos de colores: ¡A LA HOGUERA!
12)La clave es el carácter, llevarlo con una aparente naturalidad despreocupada.
13)Si quieres inspiración visita Francia.
14)Recuerda que estos son modas, dentro de unos años renegaremos de lo que hoy afirmamos.
Esta es la Oda a las cosas que odiamos. Las que nos hacen
que nos salgan arrugas en la frente y que se nos ponga mala cara. Que se nos
revuelva el estómago y nos hierva la sangre. Las que hacen que gritemos de
rabia e incluso que a veces lloremos de impotencia.
Esas cosas que odiamos. Que son memeces pero que nos hacen
daño.
Vuelve septiembre y parece que nos pagan por quejarnos. O
más bien quizás nos quejamos porque una vez no elegimos bien a lo que queríamos
dedicar nuestro tiempo de trabajo. Y ahora parece que solo queda resignarnos en
lugar de optar por verle el lado bueno y buscar una solución al malo.
Yo ahora me encuentro en uno de esos momentos de la vida en
los que toca ver qué opciones tienes, plantearte qué quieres hacer, y crear
opciones en el caso de que no existan. (Aunque estos momentos no deberían ser
puntuales en la vida de alguien sino continuos. Así sabríamos si estamos
haciendo lo correcto en cada momento). Pero esto ya es otra historia.
Como decía, vuelve septiembre, ¡y qué alegría!
Si no volviera mala cosa, se podría haber ido con otra y ya
no querer ni saludar cuando nos lo cruzáramos por la calle.
Pero la cosa no va solo de septiembre. Va de las cosas que
odiamos y que hacen rechinar nuestros oídos.
Son esas memeces que hasta al más callado hacen gritar. Que
al calmado desesperan.
Para mí tienen algo de enigma, porque prefiero la rabia a la
tristeza.
Ninguna de las dos es deseada pero la rabia en cierta medida
la veo necesaria, la tristeza no. La rabia surge del inconformismo, de la
desesperación causada por algo que no nos gusta. Me gusta si ello conlleva a
buscar solución, no protestar por protestar.
Si haces una lista de las cosas que “odias”, que te enfadan
o hacen desesperar quizás descubras que no son pocas. Y quizás descubras
también que algunas son memeces. Cosas sin importancia que te importan
demasiado.
Entre la lista de palabras se colarán algunas que no
dependen de ti, pero que te dan rabia, mucha rabia.
Mi consejo es que hagas lo que puedas por cambiarlo (AUNQUE SEA
EN UNA MÍNIMA PORCIÓN). Y que aprendas a vivir con aquello que no puedes
cambiar, pues sino vivirás con ello y con la cara arrugada del descontento.
("Si tienes un problema y lo puedes cambiar ¿por qué te
afliges? Y si no lo puedes cambiar ¿por qué te afliges?")
Yo también me tengo que aplicar el cuento. Para empezar
porque hice una lista sin acabar el verano pasado y este año me da pereza
seguirla de solo pensar cuantas absurdeces hacen que me salgan arrugas en la
frente. Por eso la clave es esta frase:
“Yo no odio a nadie/nada; eso sería concederle demasiada
importancia.”
Que la rabia sirva para cambiar cosas. Buen comienzo de mes.
Hace unas semanas íbamos en el coche mi madre y yo. Ella de camino al trabajo y yo a la facultad, cuando me comentó la noticia de Maduro que tanto revuelo estaba creando. Aquella en la que él afirmaba que Chávez se le había aparecido en forma de "un pajarito chiquitito". "Eso es influencia de la leyenda de El Pájaro Chogüí." - Me dijo mi madre. "elpájarochogüí..." repetí yo anonadada en mis pensamientos de las 7:30 de la mañana. Y entonces ella empezó a entonar aquella canción entre las muchas que de pequeña me cantaba. Y que yo había olvidado hasta ese momento.
"Cuenta la leyenda que en un árbol se encontrabaencaramado un indiecito guaraní,
que sobresaltado por el grito de su madre perdió apoyo, y, cayendo se murió.
Y que entre los brazos maternales por extraño sortilegio en Chogüí se convirtió...
Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí
qué lindo está mirando acá.
Mirando allá, volando se alejó...
Chogüí, chogüí, chogüí, chogüí ..."
Y fue como "otras, Chogüí" -No os riáis de mí, que esa canción y el cuento de El gallo Quirico marcaron mi infancia-.
Y gracias a estas cosas me he recordado que somos la influencia de lo que vemos, oímos, percibimos y sentimos. Por eso es importante culturizarse e impregnarse de la influencia de otras personas. Siempre me ha llamado la atención lo étnico. En futuros posts os hablaré sobre lo que creo que son mis influencias en cuanto a estética de decoración, ropa y muchas veces también musical. Mi cuarto post cuando empecé este blog versaba sobre "hippilonguis" estilo con el que muchos me han relacionado y con el que en cierta medida me siento identificada. He estado volviendo a ver mi blog desde el principio. Revisando cosas que escribí, canciones que solía escuchar en bucle por temporadas. Ideas que ocupaban mis pensamientos y mis libretas.
Y he recordado eso que decían. Que no existe una manera fácil. Que no importa cuán talentoso seas, tu talento te va fallar si no lo desarrollas. Si no estudias, si no trabajas duro, si no te dedicas a ser mejor cada día. Empiezo a querer entender eso que mi madre muchas veces me repitió. Todas las veces que me enseñó obras de autores importantes a las que yo no hice caso. (Y las veces que ahora también me enseña cosas o me da ideas y "yo estoy con el no", como lo llama ella, y no le quiero prestar atención.) Lo contenta que me puse cuando aquel verano a los 10años me apuntaron a clase de pintura. Y lo contenta que volvía cada día a casa porque la profesora nos enseñaba técnicas en función de lo que nosotros queríamos pintar. Y había hecho que mi constante réplica no fuera: "a mi me gusta pintar lo que quiero no lo que la profesora dice que pintemos". Y que con los años dejé de pintar porque no me gustaba que hubiera buenas técnicas impuestas por otros que regían cómo pintar bien o mejor. A veces me dan unos prontos que no me gustan nada. Me salen sin querer. Siempre me ha hervido la sangre cuando alguien intenta poner límites a todo lo que sea comunicar mi forma de sentir o de pensar al exterior. Pero a veces es importante olvidar lo que nosotros pensamos y sentimos y dejarnos influenciar por lo que piensan y sienten otros para aprender de ellos.
Y hoy más que nunca creo que es bueno empaparse del trabajo de otros para aprender. Siempre me ha gustado preguntar a gente que es experta en algo, preguntar y quedarme horas y horas y horas y más horas callada, escuchando aquello que yo desconozco. Pero ponerme a buscar para conseguir inspiración me da como rabia. No sé, me parece como que estoy copiando y prefiero inventar a mi aire. Hoy dándome cuenta de que esto es un error. (Y sé que me va a costar cambiar). Impregnarse de lo que otros hacen puede ser muy muy valioso. Y ten por seguro que si no lo ejercitas, tu talento te va a fallar. Y ejercitar tu talento también es culturizarte de lo que hacen otros que comparten tu afición.
En un principio este post se iba a llamar "Groenlandia en la Isla de Pascua" e iba a ser de esos cortos pero abstractos como a mí me gustan. Con el vídeo de la canción que tenéis abajo y una composición de collages con colores flúor, muchas palmeras, flamencos rosas, loros, etc. Ese toque de saturación exótico-superficial y olor a plástico que tanto se lleva ahora. Mezclado con fotogramas de la película Los pájaros de Hitchcock.
Pero las composiciones creadas no me convencían y revisando la lista de posts en borradores encontré este que nunca llegué a publicar. Son cuadros de Ouka Leele que tienen algo "raro" pero algo "raro" que me gusta. Y llegados a este punto me pregunto ¿Qué es lo raro? Está claro que hay cosas raras, ¿pero qué son éstas? Estoy en exámenes y como cada año, al leer los apuntes sin darme cuenta empiezo a sacar frases "célebres". Entre ellas una puede tener relación con este asunto:
El etnocentrismo postula que lo propio es lo adecuado y lo ajeno va de lo éxotico a lo inadmisible.
Yo todavía no lo tengo claro. Y la definición de laRAEtampoco me soluciona mucho. Dejo el tema en el aire, esta vez va de rarezas.
Y aún siendo así, Einstein ya dijo que el tiempo es solo una ilusión. No nos pertenece nada. Pero por eso somos más libres y a la vez más responsables de todo lo que hacemos. Porque nada es nuestro.
Podemos ganar o perder todo en un momento. Pero no tenemos que torturarnos. Lo que tenemos nos lo dieron prestado pero no nos dijeron cuando nos lo quitarían, solo nos brindaron la oportunidad de disfrutarlo hasta que llegara dicho momento.
Esto es trasladable a personas, tiempo, dinero, paisajes, lugares y cosas. Nada es nuestro o todo lo es hasta que se demuestre lo contrario.
Seguimos hablando de zapatos, pero esta vez para ir a la playa. Esta vez hablo de jellies, aquellas sandalias cerradas de plástico que nos poníamos para escalar las rocas de la playa cuando eramos pequeños. Y no digo los crocs, esos ni en pintura, aunque los llevaran todas las cebs de Hollywood el año pasado me siguen pareciendo horribles. Esta vez hablo de las clásicas jellies, aquellas que la única pega es que son de plástico y a veces te acuerdas de lo que es el calor de verdad. Pero aun así soy fiel a ellas.
Aquí las que yo utilizo, son de mi madre pero para ella "ya están muy vistas" pues tienen los mismos años que yo. Pero para mí son lo mejor para ir a la playa, les tengo un especial cariño y por eso a pesar de ser un puro desastre desde hace tres años las cuido como aquella joya que son.
Subir la persiana y ver como entra el sol, o quizás un día de lluvia en el que no hay que poner la televisión, aunque prefiero los días de sol. Con brisa. Silencio y una canción. Andar descalza por el pasillo, yogur con colacao y cerezas para desayunar y también para merendar. Tener un rato de tranquilidad donde el tiempo no cuente, solo la brisa que mueve las cortinas y el sol que se cuela cual intruso en el salón. Brochas de pincel en un vaso de agua ya colorida tras la disolución del tinte de aquel momento de inspiración. Para mí esto es síntoma de un buen día.
Me fascina la campaña de verano 2012 de Stella Mccartney, mezclar la sencillez del blanco y negro con el jolgorio de las flores a color. Transmite todo con un simple golpe de mirada, no quitaría ni pondría nada. De echo va a ser la portada de mi futura agenda o carpeta que decore.
Me recuerda un poco a la segunda versión del vídeo Blue Jeans de Lana del Rey, que fue tan bien acogido desde el primer día.
Aunque como ya dije en Twitter el día del estreno (y a pesar de que muchos eruditos pongan la voz en grito al escuchar mi valoración) yo cada vez que lo veo siento que le falta algo. La idea de la piscina y la tranquilidad tomando el sol en blanco y negro transmitiendo ese placer de tranquilidad contrastado con el agobio de la rutina-pasimonia de "siempre igual" me parece muy buena. Y la idea de él como tentación pero a la vez cocodrilo también me gusta. Pero hay algo que no sé.. le falta, o tal vez sea eso lo está pretendiendo transmitir, ese "vete pero quédate" que hace que siempre falte o sobre algo. Aunque está claro que esta es mi opinión, este blog lo cree con idea de expresar lo que pienso y no con intención de sentar cátedra ni más ni menos. Así que ahora me gustaría ser yo la lectora.
-Vestido rojo de manga larga y lunes blancos cuatro dedos por encima de la rodilla -Jersey negro de cuello a la caja -Leotardos negros de lana, aunque también quedaría muy bien con medias negras poco tupidas, pero para combatir el frío yo apuesto más por los leotardos -Bufanda y manoplas negras con flecos en los extremos -Anorak rojo con cremallera en las mangas y capucha -Botas de agua blancas y cordones de adorno negros
-Leggins negros de talle alto estilo marinero y con dos botones de metal a cada lado -Jersey blanco decorado con un collar corto de flores de metal -Bufanda de lino decorada con flores en relieve de lana -Abrigo de lana verde, cuatro dedos por encima de la rodilla, con cuello de bebe y perlas negras a modo de botón -Calcetines azules que se dejen ver entre los mocasines y el leggins -Manoplas azules
Este es el nuevo grupo que descubrí a principios de enero y desde aquel momento no paro de escuchar. Aunque debo decir que me gustan más las versiones en acústico que las oficiales. Aquí os enseño las que más me gustan:
A lo mejor eres como yo, desastrosa/o no sé si por naturaleza o por adquisición posterior. Y las manchas de pintura en la mesa de madera y los papeles desordenados sean una de las cosas que más dan rienda suelta a tu inspiración.
Mi lema siempre ha sido "hacer del caos un arte".
Eso de ser un caos es algo que me gusta, siento que me hace especial, es donde no hay ataduras ni nada que organice las cosas, donde cada uno puede entender o ver una cosa diferente, pues no hay una única respuesta ni una solución verdadera pues no se trata de contestar sino de ver más allá. De imaginar. Donde la música fluye y unas ideas se derivan de otras sin ton ni son.
Pero al igual que la música aunque hablemos de jazz sigue unas notas, el caos necesita a veces también unas pautas. Porque sino llega un punto en el que te saca de quicio, tu mismo caos se convierte en una atadura que no te deja respirar con libertad y después viene el agobio intentando huir de él pero sin dejar que te abandone del todo. Y es que el caos está muy bien pero en determinados contextos. Si eres como yo entenderás esto y te gustará este vídeo que refleja a la perfección lo que escribo.
Y cuando tras escapar del caos nos encontramos en un cruce de caminos y no sabemos por cual tirar, lo mejor es pararse a pensar y organizar todo ese caos que dejamos atrás para volver a empezar. Y nunca mejor que esta época que tenemos ahora para empezar.