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15 nov 2014

28 nov 2013

Líate la manta

Ayer mientras hacía un trabajo de clase entró en mi cuarto mi madre con una colcha sobre los hombros diciéndome: "¿ya no te gusta?"

Mi respuesta fue: "eso se ve que es una manta sobre los hombros, a modo de chal no lo veo." 

"Además no sé si es que me rodeo de gente muy auténtica o muy friolera, o la dos cosas, que últimamente se está poniendo de moda sacar la manta en todos lados. Da igual dónde estés, de repente alguien (quien menos te esperes) va y saca de la mochila o el bolso su manta y se la pone sobre las piernas, de verdad mamá" -dije entre risas recordando y contándole la cara que debí poner las veces que me ha pasado esto las últimas semanas- "Es la moda de las mantas"

Al instante tecleé en Google "la moda de las mantas" para ver que salía. Y por sorpresa resulta que las mantas son super "in" y yo aquí la más "out" del panorama. 


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Pero lo mejor de todo no es esto, sino que ya no me acordaba que yo también pasé por la fiebre de las mantas en 2010. 

Y que precisamente la colcha que mi madre se había puesto sobre los hombros era la que yo por ese año me ponía a modo de falda como podéis ver AQUÍ en uno de mis primero posts. Y que guardaba junto al resto de bufandas-mantas y pañuelos grandes que en el invierno de 2009 había pasado a catalogarse bajo mi categoría de ponchos. Y tengo muchas fotos de esa época en la que los utilizaba atándolos con diversos broches antiguos e imperdibles customizados tras una tarde de manualidades.

Y que por eso mi madre me preguntaba si ya no me gustaba la colcha-manta a modo de poncho, que la tenía olvidada en el baúl de debajo de la cama.

Total, que a veces me quedo loca con las modas y con las ocurrencias que tengo que luego se me olvidan. Por lo menos esta vez la idea ayuda a combatir el frío.

Y vosotros ¿manta si o no?

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[ Fotos de elle ]

21 jun 2013

"Crop top"

Ahora que se vuelve a llevar enseñar abdomen, ya sea con ombligo visible o no, me acuerdo de todos los tops de ganchillo que le pedí a mi abuela y que ella me cosió. Por aquella época en la que todas queríamos ser como las Spice Girls. Y casarnos con los Bad Street Boys. 

Mi madre se horrorizaba de que me gustara aquello y solo me dejaba ponérmelo cuando íbamos al campo. 

"Laura, eso es de chabacana, con la cantidad de cosas bonitas que tienes en el armario." 


Pero yo me sentía divina con mis tops enseñando el ombligo. Todos me los hizo mi abuela Felisa (¡qué harían los niños sin los caprichos de las abuelas!). Pero recuerdo con especial cariño dos en concreto. 

Uno era entero de ganchillo color beige, con tirantes anchos y "escote" recto.

El otro, de tela vaquera azul oscuro y tenía un brillo especial, (parecido al que aparece en una de las fotos que os muestro a continuación). Los tirantes eran más estrechos y llevaba una cremallera en el costado derecho como cierre. 

No sé dónde estarán aquellos tops, quizás los tiramos o los heredó alguien en alguna limpieza de armario.

Aquí os traigo algunos ejemplos de "crop tops" actules:










En posts como continuo-con-mi-lista o creando-mi-lista-de-cosas, os enseñé cómo en mi libreta dibujo las ideas que se me ocurren para customizar o crear nuevas prendas. 

Y primavera de primero de carrera me dio por las camisetas. Corté casi todas y a algunas las recargué cosiendo cosas que se me ocurrían. 

Así que la mayoría se convirtieron en "camisetas para ir a la playa" porque no me veía enseñando el ombligo por la ciudad. (Aun no estaban asentados los "crop tops" en la urbe). 

Y ahora que sí están asentados, me pronuncio a su favor. Los hay más bonito y más feos, como todo en esta vida, pero ¡están guaaays!

Me parece muy acertado combinarlos con pantalones o faldas de talle alto sin dejar ver el ombligo. Le da un toque más arreglado. 

También me gustan mucho los que son top palabra de honor combinados con blaizer. Incluso apostaría por un biquini de volantes palabra de honor + blaizer + pantalones negros de pinzas de talle alto. 

Otra utilidad que le veo a los tops palabra de honor son utilizarlos debajo de las camisas "transparentosas". 

Hace dos privameras se empezaron a llevar las camisas en colores flúor que dejaban ver los encantos que había debajo. Y a mí eso de enseñar sujetador, aunque este fuera "monísimo", no me hacía sentir muy cómoda. Así que no acaté esa moda. Pero la idea de llevar un top palabra de honor debajo sí me parece buena.

Esto es todo por ahora, espero que te haya gustado.



¡FELIZ VERANO! Que me cuentan que ha empezado, aunque no sea para todos. 

[Collagues hechos con fotos de: karlascloset y vanessajackman ]

22 ago 2012

Revalorizar el peto

Tengo no sé si una virtud o un defecto que me hace estar siempre imaginando nuevas ideas con las que poder ocupar mis ratos libres. Tal vez parte de culpa la tenga mi madre, que cuando era pequeña en las ocasiones en las que le decía que estaba aburrida me respondía "¿estás aburrida? ¿pues tu sabes una cosa? las personas que se aburren es porque no son muy inteligentes". Esa frase en lugar de enfadarme cambiaba mi percepción de la situación, y a día de hoy se ha convertido en una de las muchas y grandes verdades que me ha dicho.  

El tiempo ha ido pasando y ya no tengo seis años, por eso, cuando ya fui siendo más mayor y las ideas que se me ocurrían no las podía llevar a cabo en el momento, porque disponía de menos tiempo libre, mi madre me decía que había que apuntarlas. Sino apuntas las ideas se escapan. Recurría a trozos de papel mal recortados a mano o esquinas en blanco de revistas y servilletas de los bares que guardaba en carpetas. (Siempre fui un poco desastre, cualidad que aunque no del todo aceptada como correcta socialmente a mi me gusta. Hemos sobrevalorado al orden, a mi modo de ver). Pero llegó un momento en el que el desastre ya necesitaba un poco de orden y mis ideas dejaron de ocupar hojas mal cortadas y mis estanterías abrerían paso a las libretas.

Mis ideas son un tanto.. mías, quien me conoce lo sabe. Nunca me gusto mucho la lógica pues creo que lo que hoy es lógico puede que dentro de dos siglos no lo sea y nosotros aquí viviendo una idea lógica que en realidad era ilógica, que tan solo lo era porque alguien lo estableció así y todos nos lo creímos. Y por eso algunas de mis ideas no atienden a la lógica. Un ejemplo es el chubasquero de plástico de burbujas que ideé con 15 años (en 2006 y acabé en 2007). Idea que Chanel hace un año sacó en pasarela.



El problema de mis ideas es mi falta de tiempo para llevarlas a cabo. Quedan ahí, archivadas, pero sin ser olvidadas. -Cuando visualizo una idea (como explico en la pestaña "mis flaxes") la visualizo como una foto. Por eso yo lo llamo "un flax", veo perfectamente como la quiero materializar como si estuviera viendo una fotografía mental.- Pero últimamente llevo pocas a la práctica y por miedo a que alguien se me adelante no se las cuento a mucha gente. Pero soy consciente de que la creatividad es algo que todos poseemos y la misma idea que se me ha ocurrido a mí se le puede ocurrir a otro. Al fin y al cabo, estamos hechos de la misma materia. Y cuando veo que alguien ha llevado a la práctica aquella idea que yo archivé pero dejé guardada a la espera de ser resuelta como física siempre me digo "yo también la pensé aunque no se lo dije a nadie"


Por eso hoy os quiero hablar de una que por ahora no llevaré a cabo, pues todavía no se de patronaje. Pero que aquí quiero exponer por si algún erudito se apropia de ella que se le baje un poco la sangre de la cabeza y no se crea tan rey del mambo.

Hace unas semanas estaba buscando nuevos tesoros en el armario de mi abuela y encontré un peto rojo que me hizo recordar cuántos años llevé yo petos en mi infancia y lo poco que vemos petos largos ahora. Y llegué a la siguiente conclusión: 


                      EL PETO ESTÁ MUY POCO VALORADO 

Y yo quiero revalorizarlo, pero no el peto de pantalón corto (ese que vemos más mono, ¡NO!). El peto largo y con los tirantes bien puestos. Y lo apunté en mi libreta.

Entre las ideas figura la de hacer un diseño que no te obligue a ir con camiseta debajo. Porque al probármelo fue uno de los aspectos que me disgustó y pensé que sería genial uno así. Otra anotación importante es que debe tener grandes bolsillos, como un buen peto de granjero, albañil o jardinero. Que te permita guardar muchas cosas y que te de un toque un tanto desastre. Para revalorizar esta prenda no tenemos que olvidar que deben ser de tela rígida y un tanto gruesa. Como el peto de toda la vida. Y una vez revalorizado innovar en el diseño a través de telas más finas, con detalles o estampados, tejidos caídos y más suaves. Ahí ya no hay límites: raso, seda, terciopelo, encajes, lentejuelas, lo que quieras. El límite solo está en tu imaginación. Tal vez he hecho mal en revelar mi idea porque alguno se apropia de ella en un presente y la hace suya, pero otra gran verdad de las que guardo en las hojas de mis libretas es esta:

"No te preocupes por la gente que copia tus ideas, preocúpate el día que nadie lo haga"

Que paséis una semana estupenda.

19 ago 2012

¡YOGUR CON COLOCAO!

Sí, habéis leído bien. Todo el mundo me toma por rara cuando digo que meriendo yogur con colacao*** pero cuando lo prueban asumen que los raros son ellos por no haberlo tomado antes. 


***el Nesquick o colacao turbo no valen porque al ser granos en lugar de polvo la testura al saborearlo se asemeja a las veces que estas en la playa, viene un vendaval y se te llena el bocata, las patatas o la manzana de arena. No me digáis que nunca os ha pasado y lo desagradable que es.


Pues eso, que yo siempre que puedo meriendo un buen yogur con colacao, pero sin remover mucho por favor. Es una vieja tradición familiar igual que los bocadillos de onzas de chocolate en casa de la abuela. Aunque hay que decir que la nocilla ha seducido a los más pequeños de la familia y le está quitando el puesto a la rica tableta. Yo sin embargo pertenezco a la vieja usanza y cuando se trata de bocadillo de chocolate prefiero el de onzas de toda la vida. Hay tradiciones que es mejor conservar. Aunque impliquen dejarte los dientes para darle un bocado al bocadillo o que los botes de colacao sean saboteados cada semana. 


1º) una cucharada y media de colacao la taza



2º) Yogur natural y sin azúcar, que con el colacao ya tenemos bastante



3º)Echar el yogur en la taza (encima del colacao)




4º)Cuatro cucharadas de colacao por encima del yogur. Y remover la mezcla. Aquí depende del gusto hay quien lo prefiere muy removido y quien, como yo, prefiere con grumos (porque sabe más a chocolate al estar sin mezclar del todo)




Pues eso es todo, os dejo que me está esperando mi yogur con colacao ;-)

9 ago 2012

La verdad tras las rejas

Según las pasarelas de moda las redecillas serán la clave de el próximo invierno 2012/2013. Y yo apuesto por ellas desde ya, siempre es bueno volver a la elegancia de la que se dotaban nuestros antepasados mirando al presente








fotos: vogue y tendances

3 jul 2012

Sapeur

Ayer estaba esperando en la laaarga cola de Zara para pagar unos zapatos y delante de mí una niña que parecía de mi edad. En las manos, un bikini amarillo fosforito. Lo miraba, lo remiraba y lo volvía a mirar como diciendo "que bien me va a quedar". Y ahí me di cuenta de que proyectamos nuestros sueños en los objetos que compramos. Y dije, ya está, ya tengo idea con la que enlazar uno de mis post guardados: Los Sapeurs congoleños.











No, no son fotos pactadas de una revista de moda, estos son congoleños de verdad y visten así porque es su filosofía de vida. Se hacen llamar Sapeurs pues se consideran miembros de "Le SAPE" (Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes). Creen en la elegancia ante todo, son un movimiento que busca reafirmar la identidad personal y colectiva a través del vestir y aunque sus trajes son de las más exquisitas marcas ellos no son precisamente ricos.

"La imagen nos choca. No la entendemos al primer golpe de vista. Nos produce sensación de irrealidad, como si estuviera perdida en un tiempo y un espacio aún por determinar. ¿Qué hace un congoleño vestido con un esmoquin rosa? Escenario y protagonista se contradicen. Uno es agónico, el otro es vital. Pero el individuo sigue andando entre los escombros, ajeno a una mirada, la nuestra, que no concibe que dos extremos tan opuestos se den sentido el uno al otro sin negarse entre ellos. Pues sí, en el corazón de la pobreza hay un grupo de individuos que rinden culto al lujo" esbribe Inés Muñoz Marinez-Mora
Lo mismo me pasó a mi hace tres años. Como ya sabes, una de mis "aficiones" es recopilar todo aquello que me llama la atención. Y entre las miles de postales free que guardo se encontraba esta

Es mi preferida de todas las que guardo y recuerdo que la cogí una tarde de 2009 en un bar de mi ciudad natal. Me llamó la atención por el contrate y el colorido pero pensé que era una foto de estudio. Nunca me planteé que fuera su vestimenta cotidiana y real.

Estos dandies congoleños tienen orígenes modestos. Suelen ser profesionales del sector servio ('chauffeurs' taxistas, guardias de seguridad, mecánicos, agentes comerciales o carpinteros, aunque los más jóvenes sueñan con ser modelos). 


Pero no todos pueden llegar a convertirse en sapeurs. Existen requisitos imprescindibles: altura mínima de 1,70 cm y rostro sin defectos visibles. Exigencias físicas que se complementan con las normas de elegancia establecidas por la SAPE sobre la combinación de colores en la vestimenta, los hábitos en la manera de caminar e incluso la actitud y manera de comportarse de forma correcta y expresarse con un lenguaje refinado y elegante. Les une la voluntad de aparentar con el fin de ser respetados por la comunidad. Ello les equipara con otros estilos aparecidos en Europa, como los teddy boys británicos, que en la década de los cincuenta del siglo pasado adoptaron la estética edwardiana, característica hasta entonces de los dandies de clase alta, para mejorar su estatus social. El estilo sapeur, por tanto, refleja en forma de metáfora social este deseo de ascenso de sus seguidores.


El culto por la estética impecable les obliga a pagar el vestuario mediante créditos. Algunos incluso desembolsan grandes cantidades en trajes y complementos que compran en Paris o a través de compatriotas residentes en la ciudad francesa. Además de Paris, los sapeurs también son visibles en otras ciudades europeas con cierta presencia de emigración congoleña como Bruselas.


Este exclusivo club está formado mayoritariamente por hombres. Y la cuna de este estilo de vida se encuentra en el distrito de Bacongo en Brazzaville, Congo.


Han emergido del caos reinante durante el mandato de Mobutu y buscan rebelarse contra el decreto dictatorial que obliga a vestir el traje tradicional africano. Ya tengan 30 años y trabajen en una tienda de móviles o tengan 21 y quieran ser modelos, cuando un Sapeur sale de casa, tiene que parecer un dandi. Para los Sapeurs ir bien vestido es sinónimo de éxito.

Didier Gondola, autor de Historia del Congo que ha investigado ampliamente a los Sapeurs argumenta que "Es la fetichización de la moda; son adoradores de la moda, es su dios y es muy poderoso" 


Optan por la moda clásica. Los trajes de Yves Saint Laurent, Jean Paul Gaultier y Armani están muy demandados, así como algunas marcas japonesas como Kenzo y Yamamoto, dice Gondola. En cuanto a los zapatos, los monarcas supremos son la exclusiva marca francesa Weston y la firma británica Church's. Y no se toleran imitaciones. 


Con la llegada del siglo XXI el estilo ha logrado expandirse por todo el país y transformarse. Han surgido tendencias dentro del mismo, como la que ha tomado como referente la moda londinense en vez de la parisina.

El fotógrafo italiano Daniele Tamagni se encontró con los Sapeurs cuando viajó a Brazzaville en 2007. El siguiente año regresó a fotografiarlos, recolectando sus imágenes para formar el libro Caballeros de Bacongo. 







Mark Tutton explica que algunos desaprueban el hecho de que los Sapeurs se gasten el poco dinero que tienen en las frivolidades de la moda. Pero Gondola argumenta que ser Sapeur no es solamente por vanidad, sino que es una declaración política.
En los años setenta, la "autenticidad" era parte de la ideología de Estado en El Congo, una política que prohibía el uso de trajes occidentales. Los Sapeurs se rebelaron, utilizando agresivamente prendas de inconformidad, incluyendo trajes de piel, comenta Gondola. Al día de hoy, los Sapeurs de Kinshasa se visten menos conservadoramente que su hermandad de Brazzaville.
"Ser Sapeur también se trata de masculinidad, de política, de cambiar los estereotipos sobre cómo las personas ven a África", dice Gondola. "Se trata de muchas cosas a la vez, se trata de vencer a occidente en su propio juego, que es la moda: ‘Ustedes nos colonizaron pero nos vestimos mejor que ustedes’".
Gondola señala que es posible rastrear la historia de los Sapeurs hacia el siglo XIX, cuando la República del Congo era una colonia francesa. Algunos amos de la colonia solían pagar a sus sirvientes con ropa usada y los sirvientes solían organizar desfiles usando la ropa de sus amos los domingos.
Añade que el fenómeno creció en los años veinte y treinta entre los congoleños que vivían en París, particularmente con el pionero del movimiento Sap y activista anticolonial André Matswa. Pero cuando floreció en realidad fue después de la independencia en 1960, cuando la gente congoleña ordinaria comenzó a viajar a París y regresaba vistiendo la última moda.
En los setenta, el músico popular Papa Wemba, de la República Democrática del Congo (antes Zaire), comenzó a promocionar la idea de los Sapeurs, formando la Societé des Ambianceurs et Persons Élégants, o SAPE, de los que los Sapeurs contemporáneos reclaman ser miembros.
Así que, ¿cuál es atractivo perdurable de los Sapeurs? "Es algo político, espiritual, estético, social, es muchas cosas", dice Gondola. “Es toda una ciencia. Son artistas”.


Aquí puedes ver muchas más fotos tomadas por el fotógrafo 
Francesco Giustiphoto