3 jul. 2012

Sapeur

Ayer estaba esperando en la laaarga cola de Zara para pagar unos zapatos y delante de mí una niña que parecía de mi edad. En las manos, un bikini amarillo fosforito. Lo miraba, lo remiraba y lo volvía a mirar como diciendo "que bien me va a quedar". Y ahí me di cuenta de que proyectamos nuestros sueños en los objetos que compramos. Y dije, ya está, ya tengo idea con la que enlazar uno de mis post guardados: Los Sapeurs congoleños.











No, no son fotos pactadas de una revista de moda, estos son congoleños de verdad y visten así porque es su filosofía de vida. Se hacen llamar Sapeurs pues se consideran miembros de "Le SAPE" (Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes). Creen en la elegancia ante todo, son un movimiento que busca reafirmar la identidad personal y colectiva a través del vestir y aunque sus trajes son de las más exquisitas marcas ellos no son precisamente ricos.

"La imagen nos choca. No la entendemos al primer golpe de vista. Nos produce sensación de irrealidad, como si estuviera perdida en un tiempo y un espacio aún por determinar. ¿Qué hace un congoleño vestido con un esmoquin rosa? Escenario y protagonista se contradicen. Uno es agónico, el otro es vital. Pero el individuo sigue andando entre los escombros, ajeno a una mirada, la nuestra, que no concibe que dos extremos tan opuestos se den sentido el uno al otro sin negarse entre ellos. Pues sí, en el corazón de la pobreza hay un grupo de individuos que rinden culto al lujo" esbribe Inés Muñoz Marinez-Mora
Lo mismo me pasó a mi hace tres años. Como ya sabes, una de mis "aficiones" es recopilar todo aquello que me llama la atención. Y entre las miles de postales free que guardo se encontraba esta

Es mi preferida de todas las que guardo y recuerdo que la cogí una tarde de 2009 en un bar de mi ciudad natal. Me llamó la atención por el contrate y el colorido pero pensé que era una foto de estudio. Nunca me planteé que fuera su vestimenta cotidiana y real.

Estos dandies congoleños tienen orígenes modestos. Suelen ser profesionales del sector servio ('chauffeurs' taxistas, guardias de seguridad, mecánicos, agentes comerciales o carpinteros, aunque los más jóvenes sueñan con ser modelos). 


Pero no todos pueden llegar a convertirse en sapeurs. Existen requisitos imprescindibles: altura mínima de 1,70 cm y rostro sin defectos visibles. Exigencias físicas que se complementan con las normas de elegancia establecidas por la SAPE sobre la combinación de colores en la vestimenta, los hábitos en la manera de caminar e incluso la actitud y manera de comportarse de forma correcta y expresarse con un lenguaje refinado y elegante. Les une la voluntad de aparentar con el fin de ser respetados por la comunidad. Ello les equipara con otros estilos aparecidos en Europa, como los teddy boys británicos, que en la década de los cincuenta del siglo pasado adoptaron la estética edwardiana, característica hasta entonces de los dandies de clase alta, para mejorar su estatus social. El estilo sapeur, por tanto, refleja en forma de metáfora social este deseo de ascenso de sus seguidores.


El culto por la estética impecable les obliga a pagar el vestuario mediante créditos. Algunos incluso desembolsan grandes cantidades en trajes y complementos que compran en Paris o a través de compatriotas residentes en la ciudad francesa. Además de Paris, los sapeurs también son visibles en otras ciudades europeas con cierta presencia de emigración congoleña como Bruselas.


Este exclusivo club está formado mayoritariamente por hombres. Y la cuna de este estilo de vida se encuentra en el distrito de Bacongo en Brazzaville, Congo.


Han emergido del caos reinante durante el mandato de Mobutu y buscan rebelarse contra el decreto dictatorial que obliga a vestir el traje tradicional africano. Ya tengan 30 años y trabajen en una tienda de móviles o tengan 21 y quieran ser modelos, cuando un Sapeur sale de casa, tiene que parecer un dandi. Para los Sapeurs ir bien vestido es sinónimo de éxito.

Didier Gondola, autor de Historia del Congo que ha investigado ampliamente a los Sapeurs argumenta que "Es la fetichización de la moda; son adoradores de la moda, es su dios y es muy poderoso" 


Optan por la moda clásica. Los trajes de Yves Saint Laurent, Jean Paul Gaultier y Armani están muy demandados, así como algunas marcas japonesas como Kenzo y Yamamoto, dice Gondola. En cuanto a los zapatos, los monarcas supremos son la exclusiva marca francesa Weston y la firma británica Church's. Y no se toleran imitaciones. 


Con la llegada del siglo XXI el estilo ha logrado expandirse por todo el país y transformarse. Han surgido tendencias dentro del mismo, como la que ha tomado como referente la moda londinense en vez de la parisina.

El fotógrafo italiano Daniele Tamagni se encontró con los Sapeurs cuando viajó a Brazzaville en 2007. El siguiente año regresó a fotografiarlos, recolectando sus imágenes para formar el libro Caballeros de Bacongo. 







Mark Tutton explica que algunos desaprueban el hecho de que los Sapeurs se gasten el poco dinero que tienen en las frivolidades de la moda. Pero Gondola argumenta que ser Sapeur no es solamente por vanidad, sino que es una declaración política.
En los años setenta, la "autenticidad" era parte de la ideología de Estado en El Congo, una política que prohibía el uso de trajes occidentales. Los Sapeurs se rebelaron, utilizando agresivamente prendas de inconformidad, incluyendo trajes de piel, comenta Gondola. Al día de hoy, los Sapeurs de Kinshasa se visten menos conservadoramente que su hermandad de Brazzaville.
"Ser Sapeur también se trata de masculinidad, de política, de cambiar los estereotipos sobre cómo las personas ven a África", dice Gondola. "Se trata de muchas cosas a la vez, se trata de vencer a occidente en su propio juego, que es la moda: ‘Ustedes nos colonizaron pero nos vestimos mejor que ustedes’".
Gondola señala que es posible rastrear la historia de los Sapeurs hacia el siglo XIX, cuando la República del Congo era una colonia francesa. Algunos amos de la colonia solían pagar a sus sirvientes con ropa usada y los sirvientes solían organizar desfiles usando la ropa de sus amos los domingos.
Añade que el fenómeno creció en los años veinte y treinta entre los congoleños que vivían en París, particularmente con el pionero del movimiento Sap y activista anticolonial André Matswa. Pero cuando floreció en realidad fue después de la independencia en 1960, cuando la gente congoleña ordinaria comenzó a viajar a París y regresaba vistiendo la última moda.
En los setenta, el músico popular Papa Wemba, de la República Democrática del Congo (antes Zaire), comenzó a promocionar la idea de los Sapeurs, formando la Societé des Ambianceurs et Persons Élégants, o SAPE, de los que los Sapeurs contemporáneos reclaman ser miembros.
Así que, ¿cuál es atractivo perdurable de los Sapeurs? "Es algo político, espiritual, estético, social, es muchas cosas", dice Gondola. “Es toda una ciencia. Son artistas”.


Aquí puedes ver muchas más fotos tomadas por el fotógrafo 
Francesco Giustiphoto

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