13 jul. 2010

Espíritu masai...

Con once años los reyes magos me regalaron un libro llamado Niños como yo que hablaba de las diferentes culturas de los niños del mundo. Cuando vi la cara de la familia de los masai ¡me enamoré de su estilo! Mis amigos ahora bromean diciendo que debería haber sido masai, porque casi siempre llevo collares, disfruto saltando y andando descalza por todos lados y porque siento una admiración especial por los paisajes de África, sus animales, sus colores y las sonrisas de la gente que habita sus grandes explanadas. Ahora se llevan las cosas étnicas y me encanta. Creo que las culturas más primitivas tienen algo especial. Los vivos colores de la India o de África, las figuras de los aztecas mexicanos, las pinturas y las hamacas de las tribus amazónicas, el dorado de la cultura egipcia, los edificios de los emperadores chinos, las alfombras árabes, las letras japonesas o los quimonos de Asia, los vestidos y bailes regionales, los abrigos de los esquimales, los dibujos de las vestiduras de los indios americanos o de la cultura peruana…
Tienen algo que no se que es pero que transmite fuerza. Nos refleja aquello que un pueblo es, aquello que fue su origen. Creo que hoy tratamos de homogeneizar todo. Tratamos de ser iguales sin darnos cuenta que la diversidad es lo que da vida. Todos somos iguales en cuanto a condición de personas, iguales en dignidad pero con ideas propias. Debemos adoptar lo bueno para avanzar pero sin olvidar nuestros orígenes. Y solo hay que ver que hoy en día quien puede hace una escapada a un espacio natural, ya sea el mar o la montaña, o un simple trocito de jardín para relajarse mientras siente en su rostro la brisa del viento o el cálido sol que colorea nuestra piel.

Varias veces vi la película Memorias de África pero nunca por completo. Entonces maravillada por sus paisajes, música, colores y vestiduras decidí verla un día entera y sin cortes, dejándome llevar por la inmensa paz que transmite. Y hasta el día de hoy no tuve el placer de ello. Se ha convertido en mi película favorita junto a Mary Popins. Ahora quiero ver La misión que me han dicho que también es preciosa y que su banda sonora el espectacular.
Memorias de África es una película que te llena de sentimientos. Te relaja con su música mientras observas los paisajes de aquella granja de África al pie de las colinas de Ngong. Está basada en una historia real y es increíble como te traslada por completo a sentir su espléndida belleza natural. Me encanta la vitalidad de la película y la capacidad de Karen para imaginar historias de lugares que nunca ha presenciado. Te transmite una fuerza y un sentimiento expecial mientras escuchas su voz que relata como si de otro cuento se tratara la historia de su vida. Y la forma de ser de Denys que vive según sus propios principios y sin convencionalismos. Ahora tengo ganas de leerme el libro en el que está basada, Out of África, de Isak Dinesen. Se que me va a cautivar desde el principio al igual que la película. Mientras transcurre la historia parece que percibes los perfumes, que captas la vibración del aire y que vives esos momentos de vida llenos de exotismo, calma y sosiego. Aquí te dejo algunos fragmentos de la historia y te animo a ver la película si no la has visto o a dedicarte 150 minutos de relax recordando una apasionante historia cargada de fuerza y dulzura, que te llenará el alma con los colores, la brisa, los paisajes y la música del corazón de África.




Mi foto favorita


"Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas y las noches frías."

"Aquí, en las tierras altas, cuando han pasado las grandes lluvias y en la primera semana de junio comienza a enfriar, aparecen las luciérnagas en los bosques. Una tarde veías dos o tres, audaces estrellas solitarias que flotaban en el aire claro, subiendo y bajando como si montasen sobre una ola o hicieran reverencias. Siguiendo el ritmo de su vuelo sus diminutas lámparas se encendían o se apagaban. Podías coger un insecto y resplandecía en la palma de tu mano; producía una curiosa luz, un misterioso mensaje que convertía la carne verde pálido en un pequeño halo a su alrededor. A la noche había centenares y centenares en los bosques. Por alguna razón se mantenían a cierta altura, a cuatro o cinco pies sobre el suelo. Era imposible no imaginar que toda una pandilla de chiquillos de seis o siete años corría por el oscuro bosque con velas, varitas con un fuego mágico, mientras saltaban alegremente, hacían cabriolas, y giraban sus pequeñas y pálidas antorchas. Los bosques se llenaban de una vida salvaje y retozona y todo quedaba en un perfecto silencio."

"La principal característica del paisaje y de tu vida en él, era el aire. Al recordar una estancia en las tierras altas africanas te impresiona el sentimiento de haber vivido durante un tiempo en el aire. Lo habitual era que el cielo tuviera un color azul pálido o violeta, con una profusión de nubes poderosas, ingrávidas, siempre cambiantes, encumbradas y flotantes, pero también tenía un vigor azulado, y a corta distancia coloreaba con un azul intenso y fresco las cadenas de colinas y los bosques. A mediodía el aire estaba vivo sobre la tierra, como una llama; centelleaba, se ondulaba y brillaba como agua fluyendo, reflejaba y duplicaba todos los objetos, creando una gran Fata Morgana. Allí arriba respirabas a gusto y absorbías seguridad vital y ligereza de corazón. En las tierras altas te despertabas por la mañana y pensabas: “Estoy donde debo estar”.

http://www.youtube.com/watch?v=O0jRFjBdIXw

http://www.youtube.com/watch?v=a9jl7saOC1I

http://www.youtube.com/watch?v=gt4NOc5SKE4

http://www.youtube.com/watch?v=AidkPPF49xc

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