Te levantas por la mañana y todo el mundo con que si nos vamos en góndola a clase o que si cruzamos la ciudad a lo Mary Poppins con la excusa de que llevamos a todos lados el paraguas cuando esto parece un vendaval.
Y a mi me gusta esta época, he descubierto que cada momento tiene su encanto particular, hay quien relaciona frío y lluvia con tristeza, pero ¿qué pasa ahora? ¿Que no os acordáis de las tardes en el sofá viendo una peli mientras la lluvia cae tras los cristales? ¿No os acordáis de lo que se agradece un buen chocolate caliente con amigos en la cafetería tras haberte empapado de camino a ella? ¿No recordáis las veces que calentábamos nuestras frías manos al calor de la estufa? ¿Y los jereys extra grandes? ¡No me digáis que no os gustan los jerseys extra grandes! Y esconder nuestras manos bajo las mangas de lana..
Eso sí le tengo que decir una cosa a todos los románticos, aquellos que cuentan que la lluvia es el mejor método contra el insomnio, ¡eso es una milonga! (me encanta la palabra milonga, no se porqué me recuerda a los pasteles de merenge.. MILONGA..) Sí, sí, que muy bonito pero que a mi que llueva no hace que me entre sueño, sino que me meta en la cama y me despierte. Ahí queda eso para los románticos ;-)
Y por último os quería enseñar un vídeo que hace sentir lo que es otoño de verdad. Te invito a que te pares a verlo en pantalla completa, yo lo he echo y puedes hasta sentir la brisa del viento. No sé si sabréis que ahora está muy de moda todo aquello de mostrar los sentimientos así con un toque hippy-vintage como el vídeo de Lana del Rey de Video games (por si no lo habéis visto aquí el link http://youtu.be/HO1OV5B_JDw) o como los vídeos que os mostré en los anteriores post. Pero como ya habréis comprobado, la moda a mi no digo que no me afecte (porque mentiría, muestra de ello ahora llevo leggins y no campañas por ejemplo) pero más allá de esto, no rige todos mis gustos. Pienso que cada uno debe ser fiel a su forma de ver las cosas algo que se refleja tanto en como nos comportamos como en como nos vestimos. Y por tanto a pesar del actual mercantilismo por poner de moda este estilo yo me siento identificada con él.
Es una mezcla de naturaleza y libertad que me gusta. Apreciar aquello que nosotros no hemos construido, sentir algo tan incontrolable como el fluir del viento, el frío del otoño, el calor del sol, el sonido del mar o de la lluvia. La luz con la que despertamos cada mañana. Disfrutar de una melodía de piano o que se te ponga la piel de gallina con una voz que canta aquello que siente en lo más profundo de su ser.
Los lunes no me disgustan demasiado, pero algunos ya sabréis que los miércoles me gustan mucho porque vienen tras los martes que no me gustan demasiado.
A lo mejor esto es porque martes este año significa cuatro horas seguidas de una misma asignatura desde las 8.30 de la mañana. Y después tener toda la tarde ocupada en mil historias que me he apuntado.. Pero de eso no va el caso, sino de que cada día se nos presenta cuando nuestros pies tocan el suelo, tras sonar el despertador y con la cara de sueño salimos de la cama. Se nos presenta como un conjunto de horas por vivir. Por eso ya se puede decir que estamos a mediados de semana y la mía viene siendo un poco ajetreada. Pero eso es lo que la hace más emocionante ¿o no? Si tenemos muchas ideas en mente pero no las llevamos a cabo ¿de qué nos sirven? Aunque admito que es más fácil pensar que actuar, lo sé. Soy consciente y a veces me cuesta más de lo que pueda parecer. Pero el pensar no fue creado sino para actuar, así que sacudámonos la pereza de nuestros ropajes.