20 feb. 2012

20/02/2012

Todavía recuerdo aquella frase que tantas veces me repitió  mi padre cuando aun era una renacuaja: "Laura, deja un poco de mirar el suelo y observa el paisaje que no todo el mundo tiene la oportunidad de ver estas vistas" 




En esta foto ya era un poco más "mayor", tenía diez años recién cumplidos, y si bien en esa playa no había conchas ahora me había dado por recopilar piedras ante la desesperación, entre comillas, de mi padre. Un precioso paisaje y yo solo me preocupaba por las piedras.


Tal vez tenga cierto principio de síndrome de diónegenes, creo que todo empezó en el parque del colegio. Todos los días volvía a casa con los bolsillos del babi llenos de arena. Mis padres cada día me reñían porque no entendían la gracia de traer arena a casa. Pero mi cabeza de cuatro años de edad no entendía porqué no entendían que trajera arena a casa. Eso era guay y a pesar de las regañinas siempre volvía a casa con los bolsillos llenos de arena.

Luego le siguieron las conchas de la playa, después las piedras, hojas y semillas del campo. Más tarde me dio por coger flores y guardarlas en los diccionarios de casa para que se secaran. Pero está racha duró poco porque cuando tengo una idea quiero plasmarla cuanto antes y con el tiempo libre que posee una niña de once años, esperar dos días a que se seque una flor es mucho. Y así fueron evolucionando mis recopilaciones de cosas.


Después de todo esto entenderás que cada vez  que hago limpieza de cuarto me encuentro cada cosa que ya ni recordaba que tenía, muchas de las cuales me llevo una alegría al volverlas a ver y de otras me despido con un "throw the rubbish" porque ya no tiene sentido guardar cajas llenas de piedras de mar.


Como os dije, el jueves me voy una semanita a Londres, lugar al que no puedo viajar sin mi libreta de ideas (por lo menos estás pesan y abultan menos que las piedras). Pero ayer escribí la última página de la libreta que tenía en uso, así que esta mañana después de las clases compre una nueva y saqué todas mis revistas y recortes guardados para decorar su portada. 


Y en mi búsqueda de la foto perfecta he encontrado un reportaje que no me ha pasado desapercibido. Se trata de la revista XLSemanal de octubre de 2008. Lo que llamó mi atención fue que podríamos pensar que es un reportaje actual. Aunque la moda se reinventa cada año, la clave está en cómo se combinen las prendas y el carácter interior de la persona que lo lleva puesto.


Aquí os lo dejo: 













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