14 dic. 2010

¿Y la ilusión donde se quedó?

¿Dónde se quedo la ilusión? ¿Qué está escondida? ¿Dónde quedó aquella alegría que sentíamos la noche antes de reyes cuando niños? Llega la Navidad y con ella suben los precios, empiezan las reservas para las cenas de empresa o de amigos, llegan los polvorones, los mantecados, la decoración de las calles, la compras, vacaciones en las que todo se acelera ... pero ¿y la magia de la Navidad? ¿tú la sientes?

Siempre nos han dicho que estas fiestas significan alegría, entusiasmo, risas, carcajadas, felicidad... Pero las encuestas demuestran que no todo el mundo relaciona la palabra Navidad con esto, sino más bien con lo contrario. ¿Significará esto que nos estamos haciendo demasiado mayores para valorar lo que antes sí valorábamos? ¿Es que ahora que somos nosotros los que hacemos los regalos hemos perdido la ilusión?

Y me contestarás que la ilusión estaba bien cuando nuestra inocencia hacía incomprensible la verdadera realidad. Que en Navidad mucha gente duerme al frío de las calles. Que son fechas en las que echamos de menos a aquellos que ya no nos acompañan en la mesa. Que no todo el mundo puede cenar gambas, langosta, angulas y jamón ibérico.

Y se que esto es verdad, pero te puedo asegurar que aquel que come langosta no es más feliz que el que cena un huevo frito (de hecho yo habiendo huevo frito que se olviden de la langosta).
La felicidad no está fuera sino dentro de cada uno de nosotros. "No eres responsable de la cara que tienes, pero sí de la cara que pones". Cada uno decide como tomarse las cosas. Y que le digan esto a uno que duerme en la calle ¿no? Pues te digo que hay pobres con dinero y ricos que duermen en el suelo. Porque hay quien sueña en un cajero. Lo importante es saber quien eres, que quieres y que haces por conseguirlo. Porque hay quien valora lo que tiene, quien tiene lo que puede y hay quien sueña y busca lo que quiere. Como decía una canción de Rosana "lo que más vale en el mundo no se compra con dinero". El dinero ayuda, pero no es lo indispensable.

Parece raro que un blog de moda hable sobre esto, pero esto es más que moda, ¿crees que serás más feliz por tener en tu armario esos zapatos que tanto deseas tener? La respuesta es: ¡NO!
Serás la misma persona pero con zapatos nuevos. Aquella que se siente feliz porque cree que tiene los zapatos más ideales del mundo, pero que realmente no lo es, porque pronto (al ya tenerlos) sentirá que son lo que realmente son; unos zapatos. Y entonces se sentirá infeliz, insatisfecha y buscará otra cosa que cree que le dará esa supuesta "felicidad" que antes tenía.
Hace un año leí una frase que me impactó: "Me quejaba por no tener zapatos hasta que vi a un hombre que no tenía pies"
Hay veces que centramos toda nuestra atención en algo que está fuera cuando lo que realmente importa es lo que llevamos dentro. Parece un tópico pero es así.
Y si lo que a ti te pasa es que echas en falta a algún ser querido, te digo que esto es normal. Que son fechas claves, pero no vas a solucionar nada dándole más vueltas. Alguien me dijo una vez que no se debe llorar porque algo ya finalizó sino que debemos reír porque ocurrió.

"-Siempre me decías que viera la magia del mundo...
-Es cierto, lo recuerdo
-Pues aun la sigo viendo..."


Porque al final cada uno somo los verdaderos representantes de nuestra ilusión...





Esperemos que en esta Navidad haya más besos y menos golpes, más risas y menos ceños fruncidos, menos broncas y más reconciliaciones. Y sobre todo, que nosotros seamos uno de los causantes de ello.

No hay comentarios: