5 may. 2012

Yayoi Kusama

En mi estancia en Londres fui a una exposición de esta japonesa conocida por la excentricidad de sus obras. Y me gustó porque su excentricidad no es pactada sino reflejo de lo que realmente siente. Lo excéntrico por lo excéntrico me parece absurdo, porque ¿quién quiere ser raro sin serlo? Solo los que realmente están majareta de la cabeza. A mi me encanta ponerme frente al teclado del ordenador y dejar que mis manos se deslicen por las teclas sin que mi cabeza filtre previamente lo que estoy escribiendo, hay veces que me asusto de lo que realmente de ahí sale. Es como una terapia fruto de mi subconsciente, cuándo no sé muy bien qué me pasa hago esto y tras un párrafo lleno de metáforas y símiles descubro qué es lo que me preocupa. Es como analizar lo que sueñas, cosa que sería más difícil en mi caso porque casi nunca me acuerdo de mis sueños. Igual me pasa con mi tumblr, es una forma de reflejar con imágenes lo que siento, igual que mi amor-odio hacia el desorden. Es algo que me inspira y me gusta que me caracterice ser un poco caótica pero a la vez es algo negativo y que me aprisiona. Es ese amor-odio del que hablaba Lurdes en su canción (I hate YOU but I love YOU) o que reflejaba en el vídeo de Blue Jeans Lana del Rey con el amor como cocodrilo. Algo que te llena pero a veces te ahoga.



Pienso que el arte es saber emocionarte, es querer transmitir de forma plástica aquello que sientes, que te preocupa o que te hace feliz. Para Yayoi Kusama la enfermedad ha estado muy presente en la vida y ha sido reflejada en su obra. Desde pequeña tubo problemas mentales y episodios alucinatorios que le han servido como fuente de inspiración en toda su producción. Era su forma de hacer ver a otros cómo era su forma de ver el mundo. Tras sus seis décadas de trabajo actualmente es la artista viva más prestigiosa de Japón. Y a día de hoy sigue trabajando en su estudio cercano al psiquiátrico de Tokio donde está internada, por voluntad propia, desde 1977. 


Con esto no quiero decir que para hacer arte tienes que estar loco, sino que te tiene que dar un poco igual lo que piense el resto. Se trata de intentar que el otro viva lo que tú estás viviendo sin pensar que pensará que eres un loco por ello. 

Aquí la foto que nos hicimos Lola y yo en una de las habitaciones de su exposición. Estaba llena de pegatinas fluorescentes de colores pero la sensación que tenías al entrar era que había luces que proyectaban aquellos lunares. Y tras unos minutos mirándote las manos, los brazos, las piernas y los pies, te dabas cuenta de que eran pegatinas lo que cubría el suelo, el techo, las paredes y el mobiliario de la sala. 




Hace un año cuando vi el vídeo de Russian Red que antes te he comentado no lo entendía y me parecía un tanto absurdo, y creo que me hubiera pasado igual con el de Blue Jeans, pero hace unos días me topé con él otra vez y lo entendí como si fuera propio lo que decía. Creo que la abstracción tiene ese enigma que tiene el subconsciente o la filosofía, que supone un proceso de meterte en la piel del creador para comprender lo que quiere decir. Aunque también el mundo del arte esconde mucho engaño y por mucho que paguen millonadas y alaben un cuadro en blanco, todavía nadie me ha convencido de que no es una tomadura de pelo. Ahí ya que cada uno considere lo que es arte o no, para mi la clave está en pensar diferente

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