3 mar. 2012

London




Si os digo la verdad últimamente estoy con pocas ganas de escribir, pero estoy pasando por una época de sentimientos muy intensos y creo que siempre es bueno compartir lo bueno aunque a veces no apetezca exprimirse el cerebro para transformarlos en palabras. El martes volví de mi semanita en Londres y tengo que dar la razón a todos los que llevaban tiempo diciendo que tenía que visitar YA la ciudad porque me iba a encantar. Así ha sido, pero más que la ciudad lo que me ha gustado ha sido la gente que vive en ella. 

Las recomendaciones empezaron a intensificarse al entrar en la carrera cuando el primer día de clase un compañero se acercó y me pregunto de repente: "¿tu has ido a Londres?" y ante la inesperada pregunta respondí: "Umm.. no. ¿por?"

Y atención a su respuesta: "aaah vale, pues te va a encantar porque hay muchas cosas raras como las que tú haces" 

Llegados a este punto mi cara se convirtió en un "no se sí darte las gracias o devolverte el insulto" Y así sucesivamente hasta 6 personas que visitaron Londres durante el año volvieron diciéndome que se habían acordado mucho de mí, que tenía que ir porque me iba a encantar. Como comprenderás esto me hacía mucha ilusión porque con algunas de ellas tampoco tenía tanta relación como para que se acordaran de mí, y este hecho ya me sacaba la sonrisa. Y que me lo dijeran ya era doble agradecimiento. Así que el viaje estaba en mis planes pero tampoco tenía prisa, de hecho me hacía más ilusión visitar otros lugares como Kenia o Australia que están en mis listas de deseos. 

Pero hablando con una amiga el plan surgió y nos lanzamos de lleno. A las dos nos gustan las tiendas vintage, viajar, conocer nuevas culturas y el arte. Así que no íbamos a tener mucho problema decidiendo planes londinenses. Nos quedaríamos en casa de una francesa de nuestra edad llamada Laly. Ellas se conocían de de un intercambio desde hace cuatro años. Laly vive allí junto a Halea en un piso de estudiantes en el que cuando entré solo pude decir Ohh.. so cool.. So AMAZING..

Pero voy a empezar la historia desde el principio..

Ya estábamos sobrevolando el mar cuando Lola y yo nos mirábamos y decíamos: Londres.. Es que todavía no me lo creo.. Londres.. creo que cuando me baje del avión voy a pensar que estoy en Madrid en vez de en Londres.. Londres tío.. ¡Londres! (que sí, que somos unas cansinas pero en nuestra cabezota de diecinueveañeras no nos entraba la idea de que íbamos a vivir el más puro London inside durante 6 días)

Aterrizamos. Tren de Gatwick a la ciudad y llegamos al metro. ¿Sorpresa? ¡SI! Solo había escaleras mecánicas para subir y nosotros teníamos que bajar con tres maletas y por unas escaleras de medio metro de ancho y sin exagerar. Las carcajadas que nos echamos no fueron pocas. Decíamos "¡venga! ¡¡vamos allá!!" cogíamos las maletas y empezábamos a bajar escalones de lado porque no cabíamos. Pero como eran eternas cuando íbamos por la mitad se nos cansaban los brazos, mirábamos para atrás y venía de lejos una cola de gente bajando a toda prisa. "Corre Lola, ¡que vienen!" cogíamos las maletas otra vez y a bajar muertas de risa otra vez hasta llegar a la última escalera de ese tipo.  

Antes de encontrar el edificio el barrio nos parecía un tanto curioso, pero al entrar en el piso.. voilà! 


Aquí el dibujo que hice en mi libreta. Era como el estudio con el que siempre he soñado, del que os hablé hace unos cuantos pots. Mucho espacio vacío y una gran mesa. Un gran ventanal, banderitas de la india colgadas, una balda con todos los botecillos de cocina y las cajas de cereales. Fotos y carteles en algunas partes de la pared y armarios de la cocina pero todo muy espacioso y nada recargado. Y lo mejor, como el techo era muy alto, las habitaciones estaban en un altillo a las cuales se subía con una escalera de madera. Cada habitación "cerrada" con una cortina para no descubrir su peculiar interior desde abajo. Todo era muy cuqui y bohemio a la vez, me encantó. 

Bueno, y esto era el baño que no me cabía en el dibujo


Tras dejar las cosas y charlar un poquito, Laly nos enseñó el peculiar edificio en el que viviríamos esos 6 días. Aluciné en colorines, la gente que vivía ahí tenía algo que pocas veces había visto junto. La puerta de cada casa estaba decorada según el gusto particular de sus dueños y en las paredes de los pasillos se podían leer frases célebres. Una de las puertas que más me gustó fue una pintada de negro sobre la que habían pegado recortes de periódicos con frases y fotos peculiares entre las que destacaba la famosa cara de Einstein sacando la lengua. La pena es que se me olvidó hacerle una foto para que la vierais vosotros también. 


Paseábamos por los pasillos y como las paredes eran finas, podíamos escuchar la música que se estaba escuchando dentro de los pisos. Había algunos que incluso tenían la puerta abierta, lo que hacía que Lola y yo casi por  instinto nos asomáramos a ver como era aquel singular piso. Cada uno era diferente y cada cual más guay, pero hay que decir que ninguno tan cool como el de Laly y Halea.


Ese día cenamos las cuatro un delicioso puré que nos preparó Laly y después nos dirigimos a la casa de Max donde conocimos a Max, Fulange, Alex y otros cuantos. Aquí el dibujo:




Bajo la luz naranja del salón y escuchando Parov stelar, Bibio, Bon Iver, Animals, Florence + The Machine, Daft Punk, Plastic Bertrand y Outkast, entre otros, pasamos la noche.


El viernes madrugamos para ver lo más turístico de la ciudad y dedicamos la tarde a Oxford street y a chequear de arriba a abajo todas las tiendas vintage de la zona. Pasamos la noche con Laly, Alex, Fulange, Max y Halea. Y conocimos a Jorge, a otra chica más y a dos niños que no recuerdo el nombre (nunca olvido una cara, pero para los nombres.. ¡¡SOY NULA!!) 


El sábado fuimos a Portobello y pasamos la tarde con Jorge, Laly y Taise en Broadway Market. 
Regresamos a casa y Jorge comenzó con la elaboración de la cena. Yo me encontraba un poco mal y tras "picar" (o mejor dicho descuartizar) el perejil, me eché un rato a descansar. A la media hora Lola vino a ver que tal me encontraba y decirme que ya habían habían llegado todos y en cuanto bajara empezábamos a cenar. Fue una noche muy divertida. Tras terminar de cenar cada uno escribió una pregunta en un papel que depositaríamos en el centro de la mesa, volviendo a coger uno al azar para responder después. Si ya en ese momento pensaba que los que estaban conmigo en aquella mesa eran personas que tenían un trasfondo del que no muchos pueden presumir, ver las preguntas que formularon refutó mi creencia. 


He tenido oportunidad de jugar a juegos parecidos varias veces y la mayoría de ellas las preguntas que surgían eran un tanto absurdas o superfluas. Pero esa noche las preguntas fueron tales como "¿cuál es tu sueño?" "¿cuándo te han roto el corazón?" "¿cuál es el sentido de la vida?" "¿a qué tienes miedo?.. A mi me tocó responder "¿qué es lo que más te gusta de la vida?" 


Tras esta profunda conversación nos encaminamos al piso de Jorge donde al son de la música jugamos a adivinar el personaje que nos había puesto el de al lado con un posit en la frente. Nos reímos mucho, la verdad. A mi me tocó ser Bob Esponja. Entre risas, conversaciones varias y momentos de dejarnos llevar por el sonido de la música nos dieron las mil y una noches.


El domingo fuimos a Brick Lane Market un barrio muy hipster que me encantó, donde Lola se reencotró con Tom, el hermano de Laly, y yo lo conocí por primera vez. Al terminar el día regresamos a casa y Laly nos preparó tartuflettes. Las degustamos en casa de Taise, estaban deliciosas, era una especie de revuelto de patatas y beicon con trocitos de cebolla. Muy rico. Aquí el dibujo de la habitación de Jorge y la de Taise



El piso de Taise también me gustó un montón. Comimos sentados sobre unos cojines sobre la gordita alfombra blanca que establecía el recinto del comedor. Todos en torno a un baúl antiguo que hacía de mesa principal, me gustó de veras. Esa noche también jugamos a adivinar los personajes del posit, junto a mí estaban sentado el mismisimo Bob Marley, Obama o Frodo del Señor de los anillos. Y tras reposar la comida nos dió por jugar a "le sardine" (se esconde uno, los demás le buscan de forma individual y cuando le descubren se esconden con él de forma que llega un momento en el que ya se ve a distancia todo el mundo escondido en un sitio. Y cuando el último encuentra al grupo se acaba el juego)


Lola fue la que se escondió. Las normas eran esconderse entre la primera y la segunda planta del edificio sin salir fuera y sin contar los cuartos de baño. Todos super motivados empezamos a buscar corriendo por los pasillos, abriendo y cerrando puertas, bajando y subiendo escaleras. Poco a poco te ibas encontrando con menos gente, síntoma de que ya habían descubierto a Lola y se habían escondido. Hasta llegar el momento en el que ya no sabía donde más mirar, me encontré con Fulange, deducimos que debíamos ser los últimos y decidimos buscar juntos. Emocionadísimos corríamos por los pasillos, especulábamos posibles escondites siempre fallidos, subimos y bajamos mil veces las escaleras, incluso salimos fuera del edificio y miramos en los cuartos de baño. Sin rastro.. Supuestamente tenía que ser muy fácil porque estaban todos escondidos en el mismo sitio y los pasillos del edificio tampoco daban para más pero llevábamos una hora dando vueltas y nada. Al final después de mil vueltas consecutivas los encontramos. Teníamos más ganas de guerra y decidimos salir a la calle y jugar a la peste ("tag" o "tocado" en inglés). Era domingo de madrugada y estábamos en una calle de Londres jugando a la peste. Lo mucho que disfrutamos no nos lo quita nadie, nos dieron las 6 de la madrugada..


Al siguiente día Lola y yo madrugamos para ir a Primark, comer en Soho, impregnarnos de sus tiendas vintage, de bisuteria y manualidades, y hacer un picnic de merienda en Hyde Park.


Al volver a casa nos esperaba una rica cena en familia londinense y después iríamos al pub que había en frente de casa en el que todos los lunes tocaban diferentes bandas locales que cantaban en acústico. Era mi paraíso.. Me encantó el ambiente, lo único que criticaría tal vez es que había demasiados españoles para mi gusto. A las 12 se cerraban las puertas, así que decidimos marcharnos al tejado del edificio a charlar. Y así hicimos, las vistas eran espectaculares y eso de estar en el tejado mucho más emocionante. Después nos trasladamos a la casa de Jorge donde continuó la música y la fiesta. A las 5.30 Lola y yo tuvimos que decir adiós, pues teníamos que coger las maletas y marchar al aeropuerto con tiempo de antelación. (Más vale prevenir que curar) Así que con el sabor de boca de aquella pregunta que Alex me había hecho hace unas horas entre el bullicio de gente y con un sonido de música electrónica de por medio y un ambiente nocturno del Londres más profundo ante aquellas horas de la madrugada que marcaban las agujas del reloj.. "¿qué quieres ser en la vida?" (A la que di respuesta con un "Oh, it’s a difficult question")pero que tanto me había calado de lleno, a pesar de no saber muy bien la respuesta o precisamente por eso, nos despedimos de todos con un "take care". Y con esa mezcla de recuerdos de seis días, Lola y yo nos dirigimos a coger el avión arrastrando las maletas.


A lo largo de mi aun corta vida he conocido a muchas personas diferentes, algunas con las que he perdido el contacto a pesar de que vivimos grandes momentos together. Y no sé bien si es causa de esto o ya lo traía por genética el hecho de que coja cariño muy pronto a las personas. Hay personas que marcan historia, que marcan historia en la vida de los otros. Y el viernes fui consciente de que hay veces que tenemos que enfrentarnos con la muerte de un ser querido para darnos cuenta de que de lo que hoy no disfrutamos teniéndolo a nuestro alcance, puede que mañana lo echemos en falta. Y te aseguro que sirve de poco llorar sobre una lápida por las cosas que no se dijeron cuando sí había tiempo. Hoy el cielo tiene un ángel más.  


Y las personas que conocí en este viaje tienen esa esencia que marca historia


Laly, aquella que nos recibió con un abrazo y nos invitó a su casa y nos cedió su cama para que durmiéramos más agusto. Me encantaba su sonrisa y la profundidad de sus ojos negros, eran reflejo de la fuerza interior que guarda dentro. Porque los ojos son el reflejo del alma.  Y sobre todo que siempre que nos volvía a ver nos volvía a dar un profundo abrazo. A veces me quedaba mirándola y pensando todo esto, la pobre debería pensar que yo estaba loca cuando me miraba y me veía mirándola, a lo que respondía con una media sonrisa. Pero es que me transmitía algo diferente, sus ojos miraban el mundo con una perspectiva diferente. Por eso tal vez hacía tan buenas fotografías, pues tenía una mirada especial.


Halea, Halea era un terremoto de felicidad. Me encantaba su expresividad y efusividad en gestos y palabras. Ella es de Alemania pero había vivido muchos años en América. Su objetivo en la vida después de la universidad es viajar. Ya había estado en muchos sitios y eso se reflejaba en su actitud alegre y abierta a nuevas ideas. Su próximo viaje ya tenía fecha y era Hong Kong. Con ella siempre tenías tema de conversación. Me encantaba como gesticulaba todo, ponía caras y cambiaba de tono de voz. Era un terremoto de felicidad.


Max, era aquel con el que no parabas de reírte. Cuando estábamos escuchando música se dejaba llevar por el ritmo. Y si la canción tenía letra la cantaba sentidamente como mi hermano dice que yo hago a veces. jaja es lo mejor para sentirte realmente artista. Recuerdo cuando el sábado a las 8.30 de la mañana Lola y yo ya estábamos desayunando y escuchamos una voz de fuera que decía "GIRLS! GIRLS!!" Era él, que se había levantado pero la fiesta seguía en su casa y necesitaba que le abriéramos para ducharse en casa de Laly porque tenía que trabajar. Que personaje, había bajado a la calle con las cosas de la ducha y en toalla. Y al salir de la ducha su "Oh, fuck! I´m so late! It´s best day ever" Me encantó por su tono irónico, otro habría salido enfadado y él se tomaba las cosas con filosofía. Con la filosofía Max.


Fulgence, es de ese tipo de personas que tienen un interior como pocos. Sus ojos azul claro eran reflejo de la bondad que llevaba dentro. Es de esas personas con las que tras estar un ratito puedes sentir su alma. No sé muy bien como explicarlo, pero podías estar sentada junto a él sin hablar y no sentir incomodidad alguna. Le conocía de tan solo tres días pero me transmitía la tranquilidad de alguien que conocía hace años. Creo que reflejo de que era una persona que no tenía cambio de tuerca. Que no escondía medias apariencias. Y aunque a él no le gustaran sus colages, que decoraban la pared del piso de Max, a mi me parecían de una gran riqueza. Para mí eran la plasmación de ese cúmulo de cosas que muchas veces se agolpan en nuestra mente y a las que no siempre conseguimos dar forma. Recortes de diversas cosas que aparentemente no pegan. Sin ton ni son. Formando una composición compleja y extraña a la vez, reflejo de todo eso a lo que a veces no conseguimos poner palabras. 


Alex, era aquel que sabía mil idiomas y tal vez por eso era con el que más me costaba hablar. Parece contradictorio pero yo me sentía como un indio apache hablando en italiano ante alguien que tenía un amplio registro parlanchín. 
(Dos años dejando el inglés un poco de lado se han notado, entendía todo lo que hablabamos pero a la hora de hablar yo.. como indio apache me sentía..) 
Pues eso que Alex hablaba inglés, italiano, francés y un poco bastante de alemán. Quiere ser músico. Algo que, antes de que me dijera todos los instrumentos que tocaba, se podía deducir. Cada vez que escuchábamos una canción se le podía ver como disfrutaba marcando los ritmos con la mano sobre su rodilla o tocando en la mesa. Las personas que saben de música siempre me parecieron especiales. Dicen que la sonrisa y la música son mensajes universales. Y no todos somos capaces de expresar con una melodía aquello que nuestro alma realmente siente. Las personas que son capaces de ello se merecen un aplauso. 
Por otro lado también dicen que saber idiomas nos hace estructurar nuestra manera de pensar de forma diferente. Por eso su riqueza interna debía ser muy amplia. Me encantaba cuando decía "cool" jaja no sé porqué pero aun recuerdo su cara diciéndolo y me hace gracia. Así como cuando estaba orgulloso de que le hubiera tocado ser Bob Marley en el juego o cuando le entró un escalofrío al decir que lo que más miedo le daban eran las arañas. Cuando hablabas con él veías que ponía total concentración en lo que le estabas contando y eso es algo que siempre he valorado un montón de las personas.


Jorge, con él pudimos discutir nuestra visión como hispanos (él es de Perú) de la capital inglesa. Me gustó su forma de entender lo que era el arte. Nos contó que en Londres todo eso del vanguardismo y lo diferente-raro era lo que se consideraba más trendy y que muchas veces era causante de crear cosas absurdas y sin trasfondo pero que se vendían como "arte" por ser raras-absurdas. Estoy muy de acuerdo con esta idea pues creo que el arte no se hace con un fin sino persiguiendo plasmar un sentimiento o una idea. Y si después al plasmarlo sale algo muy que gusta pues mucho mejor, pero primero va la idea y después el resultado. En un principio no sabemos lo que va a salir pero de ahí la magia. Si lo que buscamos es solo llamar la atención tal vez lo hagamos, pero no transmitirá como lo hace el arte porque ese no era su fin. El es pintor y pudimos ver sus obras colgadas en la pared de su piso. Espero que siempre siga persiguiendo sus sueños y que consiga todo lo que se proponga.


Taise, era espontánea como ella sola y desde el primer momento te trasmitía total confianza. Siempre estaba con una sonrisa y haciendo el tonto por ahí. Se veía que era una persona preocupada por los demás, siempre pendiente de si alguien necesitaba algo. Cuando pienso en ella me viene a la cabeza su imagen saltando y moviendo los brazos hacia delante y hacia atrás por la calle. Estudiaba Bellas Artes y en su piso también se podía disfrutar de algunas de sus obras. Y como ya he dicho, me encantaba como tenía decorada su casa.




Pero ellos son algo más que todas estas descripciones, son personas que no están vacías por dentro, que tienen sueños e inquietudes que sé que con su esfuerzo un día las verán hechas realidad. En 6 días he podido aprender mucho de ellos y darme cuenta de otras tantas cosas derivadas. Desde mi tierra les deseo que sea cual sea el sitio donde vayan y sea quien sea con quien estén, ante todo siempre recuerden quienes son. Porque cada persona es mucho más que el lugar donde nació, el sitio en el que vive o el conjunto de cualidades que le describen. Deseo que les vaya genial en la vida.


Espero que te haya gustado mi relato, pronto volveré con más outfits. 


PÁSALO EN GRANDE, BESOTES

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